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Para ti Vida

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Por qué? Esa pregunta tan corta que no tiene respuesta. Te hablo nuevamente a ti, vida.

Creo que he comenzado a entenderte, a saber de qué vas. Sí, después de treinta y un años. Siempre he dicho que eres maravillosa, que hay que disfrutarte, exprimirte porque te vas rápidamente. Quiero hacerte varias preguntas aún sabiendo que nunca tendré contestación. Si tan rápido te vas, ¿por qué no dejas que cada uno elija su camino? ¿por qué colocas piedras que resultan casi imposible de apartar? ¿por qué los buenos sufren y los malos disfrutan?

Das muchas alegrías pero cuando golpeas lo haces muy duro. Tanto, que hay veces que consigues eliminar esos buenos momentos de la memoria, más que nada porque duran muy poco a comparación de los malos. En 2017 arrebataste y diste, entregaste mucha tristeza y, a su vez, gran alegría. Una ida y una llegada, la muerte y la vida se juntaron en un mismo mes. Cuando el 31 de diciembre se brinda, se hace con la intención de comenzar un año nuevo, dejando atrás aquello negativo y confiando en que tú nos aportes situaciones de agrado. Hace exactamente siete días pedí tres deseos: salud, amor y paz. Cuando hago esta petición no es solo para mi, quizás no me entendiste bien pero lo dije muy claro, es para todos los míos.

En tan solo ciento sesenta y ocho horas has quitado a mi gente dos de esas tres peticiones: salud y paz. Una arrastra a la otra y se hace un cóctel que, créeme, está siendo muy desagradable. Incluyo otra pregunta, ¿por qué hace ocho meses nos das un batacazo llevándote a nuestro Antonio y ahora golpeas de nuevo? Aquí tengo argumentos para rebatir y hacerte frente. El año pasado no nos diste la opción de luchar, esta vez sí. Una enfermedad que mi princesa peleará sin rendirse ni un solo segundo, que sus papás sacarán la mayor de sus fuerzas para siempre mantener la sonrisa de la pequeña y todos nosotros que no dejaremos que ellos puedan cojear. El viernes empieza un duro camino pero con una meta maravillosa: la felicidad. Porque eso no nos lo has quitado, el amor, es lo que hará que consigamos aquello que nos propongamos.

Vida, si admites consejos, cambia esa costumbre tan fea que tienes, prohibe que los niños puedan estar enfermos. Esos ángeles no han vivido, no han disfrutado, no saben de que vas… También me atrevo a decirte que debes sentirte mal. Ley de vida es morir por vejez pero no sufriendo. Hace dos días te has llevado a Rafa, un hombre que hasta el final no se cansó de pelear. Tanto que no cumplió tu fecha si no la que el quiso. Pero el proceso no era merecido porque has hecho daño, a él principalmente, a su familia y a los que estamos alrededor. No es necesario.

Quiero decirte algo referente a las preguntas que te hice anteriormente: si tú no dejas que cada uno elijamos nuestro camino, tampoco dejes que haya personas que hagan el mal, con desviar nuestra andadura a la dirección que no deseamos es suficiente. Esas piedras sigue poniéndolas, cuanto más grandes sean, más motivación tendremos para apartarlas. No quiero pedirte mala salud para nadie porque no es merecido. Pero ten en cuenta, por favor, aunque solo sea un poquito a las buenas personas, esas que solo queremos ser felices, y el bien para los demás.

Aquellas otras, solo disfrutan matando, asesinando, robando… creo que hay una gran diferencia, ¿verdad? Sí, en una semana dos noticias terribles, difíciles de asumir. En una, por desgracia, se pone punto y final. En otra, se inicia y se terminará recuperando con esos tres deseos que en su día te pedí: salud, amor y paz. Tranquila, vida, nosotros nos encargamos de tenerlo, tú ya has dado bastante. Ahora se que vas… y prefiero disfrutarte en lo bueno que sentirte en lo malo.

Princesita: El otro día me dijo tu tía una frase maravillosa dirigida a ti y que guardo en mi mente: “Princesa, es hora de quitarse la corona y ponerse la armadura” Te quiero bonita.

Amigos A y C (sus iniciales): Ahora queda un largo recorrido pero con la base fundamental, vuestra unión y fuerza, será suficiente para derrumbar este muro que ella, la vida, os interpuso. Son muchas situaciones vividas juntos y en cada una he aprendido de vosotros, y esta vez no será distinto. Somos muchos los que os queremos y, por supuesto, protegemos. Eso más vuestras ganas y fuerza hará que en unos meses nos abracemos y lloremos de felicidad. Os quiero amigos.

Amiga mía (María): Un año y medio, con subidas y bajadas de ánimo. Tu papá es un claro ejemplo de lucha y constancia, deja una familia con unos valores difíciles de conseguir porque todo lo que sois tiene un nombre, bondad. Ahora empieza una nueva etapa, amiga mía, continuará esa montaña rusa pero lo harás como hasta ahora hiciste, agarrada de mi mano, esa nunca te soltaré.

 

Y Ahora Más Que Nunca:

 

 

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