UN CUENTO LLAMADO SHAILA (4º POST)

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¡Hola tí@s molones!

Hoy os cuento un nuevo capítulo del cuento tan bonito que estoy viviendo y vosotros a la vez conmigo. Esta vez todo lo que os voy a narrar es bastante emocionante. Podéis imaginar sobre qué tratará al ver la imagen que publiqué ayer en nuestro punto de encuentro, las redes sociales.

Ayer viví situaciones que jamás podré borrar de mi mente. Lo que más destacaría sin lugar a duda, es que acompañé a mi hija por primera vez al médico y ella pudo escuchar mi voz. Cuando os conté mi historia (Sálvame Deluxe) dije dos cosas que a muchos de vosotros os llamaron la atención: no entraría al parto y no conocería personalmente a la maravillosa mujer que lleva y cuida a mi hija. Cuando pasaron unos meses, mi psicóloga me dijo que en este proceso nada se puede planear; lo que en cada momento se siente, se realiza. A día de hoy le doy la razón 100%.

Hace veinticuatro horas me desperté con un estado de nervios que desde el 19 de febrero no sentía. A las doce de la mañana había concertado una cita con la madre subrogada para conocernos personalmente y acompañar a ella y a mi hija al médico. Una hora y media que para mí sería una eternidad, o eso pensaba yo… El primer contacto fue abrazarnos fuertemente y mirarnos a los ojos, no hizo falta nada más. Como el buen refrán dice: una mirada vale más que mil palabras. Seguidamente me deslicé hacia abajo hasta donde se encuentra Shaila. Toqué su linda tripa, la besé y dije una frase en tono muy bajito: “hija, mamá ya está a tu lado”.

Cuando miré el reloj, ya teníamos que ir a la consulta; el tiempo había pasado demasiado rápido. Me sentía cómoda, tranquila y feliz. Ella simplemente era la mujer perfecta para llevar a mi princesa. Si antes la admiraba por hacer lo que ha hecho por nosotros, ahora no sé cómo podría describir lo que siento por esta maravillosa persona. La conexión que hubo entre las dos fue indescriptible. Una vez en el médico, nos disponemos a escuchar el latido del corazón de mi princesa. Lo que en ese momento sentí…

El doctor que ayudará a traer al mundo a Shaila me atiende con un trato excelente resolviendo todas mis dudas y por supuesto dibujando en mi rostro una permanente sonrisa, ¡la bebé está de maravilla! El siguiente paso era ir a conocer el hospital donde nacerá la niña más bonita del mundo. Tengo que reconocer que yo iba con bastante miedo ya que no sabía cómo podrían reaccionar los médicos y enfermeras al ser una gestación subrogada. Claro que la rara era yo al pensar así porque hoy en día esto es algo normal, otra cosa es que en algunos países NOS HAGAN SENTIR LO CONTRARIO.

Nos recibe la directora del hospital. Su amabilidad pasa los límites de la profesionalidad, ella es persona y humana. Nos da un tour enseñándonos cómo y dónde se realizará todo y me lleva a ese lugar que tantas veces he visualizado en mi mente: el nido. Ahí sale una mujer, (encargada de mi gestación subrogada) me saluda y  empieza a realizar preguntas a la mujer que lleva cuidando a mi pequeña ocho meses y medio. En ese momento empiezo a ver como las dos responsables del hospital (directora y asistente social) comienzan a llorar, me abrazan y a su vez me besan.  

“Tamara, tu bebé será la más feliz del mundo. Aquí estamos para ayudarte en todo y el día 21 estarán todas las enfermeras y nosotras mismas para celebrar la buena nueva”. Al escuchar esto de la directora, me quedo desconcertada sin entender absolutamente nada.

En ese momento pregunto a una persona que sabe inglés y se encontraba con nosotras. Me dice que la conversación entre ellas tres se basaba en mi historia, pero lo que hizo emocionarlas fue las palabras tan bonitas que la madre subrogada había dicho sobre mí. Tan solo pude decir algo corto ya que mi emoción no me dejaba articular más palabras: “Sin ella, nada de esto hubiese sido posible”.Seguidamente, todas nos dirigimos a la salida del centro y de nuevo los abrazos y besos se repitieron hasta salir. El beso de despedida entre nosotras dos fue… inolvidable.

Al llegar a casa, rápidamente llamo al futuro papá más guapo de este universo y le comienzo a narrar todo lo ocurrido. Su emoción traspasaba la pantalla del móvil… y mientras conversábamos, recibo un mensaje en el que pone: “Cariño, Shaila sabe que su mamá ha llegado, no para de moverse y siento muchos calambres. Quizá venga antes de lo previsto, está nerviosa”.

Con este mensaje y el maravilloso día que pase, dejo en vuestra imaginación cómo pasé el resto de mi día…

¡OS QUIERO!

HOSPITAL

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