HOY EMPIEZA UN CUENTO LLAMADO SHAILA.

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POST PUBLICADO EL DIA 1 DE OCTUBRE.

Desde hace cinco años la distancia entre ambos ha sido una rutina en nuestra relación. Siempre iba acompañada de un sentimiento amargo y los minutos, horas y días se convertían en siglos. Esta vez es distinto, se acabó la cuenta atrás.

Doscientos cuarenta y dos días han pasado desde el momento en el que nos enteramos que nuestras vidas cambiarían, que nuestro sueño se cumplía, que nuestra felicidad plena estaba por llegar. Realmente son mil cuatrocientos sesenta días; cuatro años de incertidumbre, angustia, desesperación, búsqueda y a la vez amor, mucho amor. Son muchas emociones juntas, no podría describir lo que siento en estos momentos con tan solo una palabra.

Hoy dejo mi casa, dentro de ella a dos cositas muy pequeñas que día tras día han sabido consolarme y darme todo el cariño que necesitaba en los momentos de dolor y soledad. Ellos extrañaran mis caricias, besos e incluso enfados: mis bebés Chigu y Negro. No estarán solos, los tres formaréis un equipo estupendo y sobreviviréis a mi ausencia durante… no se sabe cuánto tiempo.

Dejarte supone una cojera para mí, me voy con un solo pie. Es muy difícil emprender un camino juntos, llegar a la meta agarrados de la mano y recoger el triunfo sola. Más bien lo definiría como injusto, el placer de la victoria mereces saborearlo de la misma manera que lo haré yo. Ahora nos toca disfrutar como grandes campeones que somos separados el uno del otro, pero como Benjamin Franklin dijo: “quien tiene paciencia, obtendrá lo que desea”.

Los deseos son ilusiones que a medida que luchas por ellos se convierten de una manera u otra en realidad. Hay muchas formas de imaginarlos, nosotros estamos acostumbrados a soñar y esta vez debemos de hacer lo mismo. Cerrar los ojos y crear una historia bonita; la diferencia es que cuando los abramos ese relato imaginario se habrá convertido en realidad.

Desde ese día dejaremos en el pasado lo malo vivido, disfrutaremos en el presente lo tanto ansiado y dejaremos para el futuro el destino.

Que palabra tan significativa ¿verdad? destino… abarca tantos significados que llega a perder una definición concreta. Él hizo que nuestras vidas se cruzaran, construyó una unión inseparable, creó una fuerza entre ambos que ha hecho que podamos superar todo tipo de obstáculos. El dolor fue derrotado por el amor, la desesperación se calmaba con tan solo una mirada, lágrimas sustituidas por consuelo… Formó lo más importante: amistad.

Y llegó el día. Maletas en mano y una bolsa muy grande llena de emoción y a la vez miedo, me embarco en un avión dirección a España con fecha para otro destino: el día 4 de octubre, rumbo a California. Allí está nuestra vida, nuestro tesoro, nuestra felicidad, está simplemente ella… nuestra hija. Esta vez no puedo decirte cuando volveré, pero sé que lo haré con esa personita que como su nombre bien dice, es tan deseada: Shaila.

Una cuenta atrás de 10 días, se nos hizo eterno. Ahora queda el tramo más largo y a la vez el más intenso. El día 21 de octubre nunca podremos olvidarlo, nuestras vidas cambiarán y ya no volveremos a ser los que éramos, seremos lo que deseábamos: una familia. Una vez más déjame decirte lo mucho que te admiro, agradecer tu apoyo incondicional, felicitarte por ser como eres y recordarte lo mucho que te amo.

Papá, mi miedo a lo próximo y mi pena por no vivirlo contigo se suma a tu dolor por no acompañarme y rabia por no estar presente este esperado día.  Esto hace un cóctel de sentimientos duros pero a la vez muy flojos comparados con los anteriores vividos. Como bien decimos los dos y en nuestras pieles permanecerá tatuado de por vida, SOMOS 1.

Motivo más que suficiente para seguir sintiendo unidos el miedo y pena de uno junto a la rabia y dolor del otro, una nueva batalla a la que enfrentarnos, una carrera definitiva, un último sufrimiento.

Me despido diciéndote algo que en su día ya escuchaste de mi boca:

LOS SUEÑOS A VECES SE CUMPLEN.

TE AMO.

nosotros

 

 

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